“Al hablar de código abierto el primero que nos viene a la cabeza es Linux, pero el cierto es que el código abierto no se reduce al software solamente. También el cine tiene aquí su lugar”. Son las apreciacións recogidas en la revista dixital sobre ciencia y tecnología, NeoTeo, en un extenso reportaje sobre cine de código abierto.
Su autor, Lisandro Pardo, explica en el texto que para que una película sea considerada libre o de código abierto deber cumplir varios requisitos. El primero de ellos pasa ponerlo su licenciamento. Son muchas las licencias que, con más o menos permisibilidade, son empleadas en el campo de la producción cultural y artística, pero en el caso que nos ocupa sólo son admitidas las licencias aprobadas cómo Trabajo Cultural Libre -algunas de las licencias Creative Commons son commpatíbeis con esta definición. Por otra parte, también los materiales que fueron empleados para la creación de la pieza audiovisual deben tener en su totalidad este mismo tipo de licencia.
Segundo este primero requirimento, tanto la película como los materiales deben estar disponibles de forma libre y gratuíta sea a través de descargas por Internet o de otro medio, y cualquier coste aplicábel sólo debe cubrir la reproducción de material, sien ninguna ganancia adicional.
Entrando ya en materia de software, todo este material, considerado “fuente” debe poder verse y/o editarse con herramientas de código abierto. Y, en caso de no ser posible, debe existir la posibilidad de convertilos la alguna clase de formato que sí cumpla este requisito. Además, debe ser posible recrear el film empleando sus fuentes, sin limitaciones.
Tras la exposición de estas características el reportaje hace un breve repaso de algunos de los mejores ejemplos que se pueden encontrar entre las producciones audiovisuais de código abierto: El sueño del Elefante -de la que ya se ha dado cuenta en Mancomún-, Valkaama (aun no completamente lista), Big Buck Bunny...
El reportaje remata sentenciando: “El potencial del código abierto aplicado al cine es impresionante, y con ayuda de herramientas como Blender que evolucionan día tras día, este potencial crecerá aún más. Talento por donde se mire, y el más importante de todo: es libre”.Sin duda, todo un llamamiento para los amantes del cine que deseen introducirse en el mundo de la producción de manera libre y sin limitaciones.
Fuente: NeoTeo