El software de fuentes abiertas copa el mundo de la supercomputación
Se imaginen cientos de miles de procesadores trabajando conxuntamente bajo una misma estructura para desvelar millones de incógnitas, capaces de hacer avanzar el conocimiento humano hacia el descubrimiento de vacinas y medicinas contra enfermedades, incluso lo de ahora, incurábeis; de simular el cambio climático; adivinar la evolución del mercado financiero; o incluso de descubrir el origen del universo. No es una idea inabordable para el hombre, es el mundo de la supercomputación. Torres de metal y silicio que configuran colosos de cálculo, cada vez de mayor importancia en el desarrollo de un país.
La supercomputación se volvió una herramienta de competitividade que incide directamente en el desarrollo de las sociedades. Y por eso es por lo que, desde hay varias décadas, los distintos gobiernos o fabricantes compiten de manera imparábel por elevar la potencia de cálculo disteis equipos. Se busca superar la barrera del exaflop (un quintillón o 10 elevado a 18 operaciones por segundo) mediante lo incremento del número de nodos y procesadores, la maximización de la capacidad de almacenamento...
No obstante, más allá de toda esta estructura física, también es requerido un sistema operativo eficaz y aplicativos de software que consigan hacer funcionar la máquina y en ella, consecuentemente, todos los cálculos que se le exigen. Aunque la elección de estos aplicativos informáticos se mantiene alejada de los grandes titulares de prensa, eclipsados quizás por la monumentalidade de las características físicas de los supercomputadores, no resulta para nada un tema banal.
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